Calculadora del costo total de una vivienda
Descubre cuánto cuesta realmente comprar una vivienda con crédito en Chile: no solo el precio, sino la suma del precio más los gastos operacionales, los intereses del crédito en todo el plazo y los seguros. Resultado y desglose al instante, en pesos chilenos.
Ver desglose de gastos operacionales
Desglose de los gastos operacionales
Cada gasto operacional que paga el comprador al constituir el crédito, estimado con tus valores actuales. En el modo automático, el impuesto al mutuo es el 0,2% del crédito y la inscripción y notaría se calculan como porcentaje del precio. Cambia los valores arriba y esta tabla se actualiza.
De qué se compone el costo total
La barra muestra cómo se reparte el costo total de la vivienda entre el precio (negro), los intereses del crédito (azul), los gastos operacionales y los seguros. Verás cuánto pesa cada componente sobre el total que terminas desembolsando.
Gráfico referencial en pesos chilenos. Los gastos operacionales y los seguros son estimaciones; el banco define los valores exactos.
Resumen
Cuando piensas en comprar una vivienda, lo natural es fijarte en el precio. Pero el dinero que esa vivienda terminará costándote es bastante mayor: al precio hay que sumarle los gastos operacionales del crédito, los intereses que pagarás al banco durante todos los años del plazo y los seguros obligatorios. La suma de todo eso es el costo total real de la vivienda.
Esta calculadora del costo total de una vivienda para Chile reúne esas piezas en una sola cifra. Ingresa el precio de la propiedad (en pesos o en UF), el pie, la tasa y el plazo del crédito, y opcionalmente los gastos operacionales y los seguros; obtendrás el costo total con su desglose. Así puedes comparar, con realismo, lo que de verdad implica comprar una propiedad con financiamiento, y no solo su valor de lista.
Por qué el costo real supera al precio
El precio de una propiedad es solo el punto de partida. Al comprarla con un crédito hipotecario entran en juego costos que muchos compradores no dimensionan hasta que están firmando. Hay tres grandes grupos:
- Gastos operacionales (una sola vez): los costos de constituir el crédito y traspasar la propiedad a tu nombre. Tasación, estudio de títulos, notaría, inscripción en el Conservador de Bienes Raíces e impuesto al mutuo.
- Intereses del crédito (durante todo el plazo): el costo del dinero que el banco te presta. Es el componente que más crece con el tiempo y, en plazos largos, puede ser enorme.
- Seguros (mensuales, durante todo el plazo): el desgravamen y el de incendio y sismo, obligatorios, que pagas junto al dividendo cada mes.
El cálculo de fondo es directo: el monto del crédito es el precio menos el pie; los intereses totales se obtienen calculando el dividendo con amortización francesa y multiplicándolo por el número de cuotas, menos el monto prestado; los seguros son la prima mensual multiplicada por todos los meses del plazo; y los gastos operacionales se estiman a partir del crédito y del precio. El costo total es entonces: precio + gastos operacionales + total intereses + total seguros. Nota que el pie no se suma aparte: ya está contenido dentro del precio, porque es la parte de él que pagas al contado en vez de financiarla.
Qué son los gastos operacionales, uno por uno
Los gastos operacionales son los costos del trámite y la constitución del crédito. Suelen pagarse una sola vez, al momento de la compra, y en conjunto representan habitualmente entre el 2% y el 3% del monto del crédito. Estos son los principales:
- Impuesto al mutuo: es el impuesto de timbres y estampillas que grava los créditos. Su tasa general es de 0,2% del monto del crédito. Es, por lo general, el gasto operacional más alto y crece en proporción a lo que financias.
- Inscripción en el Conservador de Bienes Raíces: el trámite que inscribe la propiedad a tu nombre y la hipoteca a favor del banco. Se calcula como un porcentaje del precio (en torno al 0,2%).
- Gastos notariales: la firma de la escritura y los borradores ante notario. Dependen del valor de la operación.
- Estudio de títulos y redacción de escritura: la revisión legal de la propiedad para verificar que no tenga problemas, más la redacción del documento. Suele ir entre $150.000 y $400.000.
- Tasación: la valorización que encarga el banco para confirmar cuánto vale el inmueble. Ronda los $80.000.
Algunos de estos gastos pueden financiarse junto con el crédito o pagarse aparte, según la política de cada banco. La calculadora los estima en modo automático a partir del crédito y del precio, pero si tu banco ya te entregó un detalle, cambia a modo manual e ingresa el total exacto. En cualquier caso, conviene pedir siempre el detalle por escrito para comparar ofertas con claridad.
El peso de los intereses en plazos largos
Si hay un componente que transforma el costo de una vivienda, son los intereses. En un crédito hipotecario con amortización francesa, pagas una cuota fija durante todo el plazo; al principio esa cuota es casi toda intereses y muy poco capital, y recién con los años la proporción se invierte. El resultado es que, en plazos de 25 o 30 años, el total de intereses puede acercarse o incluso superar la mitad del monto que pediste prestado.
Un ejemplo ilustra la magnitud: financiar $64.000.000 a una tasa anual del 4,5% en 25 años implica pagar alrededor de $43 millones solo en intereses, es decir, cerca de un 67% adicional sobre el monto del crédito. El mismo crédito a 20 años bajaría esos intereses a unos $33 millones. Por eso, dos personas que compran viviendas del mismo precio pueden terminar con costos totales muy distintos: la diferencia la hacen la tasa, el plazo y el pie con que cada una financió su compra.
La lección es clara: el precio de lista no dice gran cosa sobre lo que la vivienda costará de verdad. Las condiciones del crédito pesan tanto o más que el valor de la propiedad, y son justamente las variables sobre las que sí puedes influir antes de firmar.
Los seguros del crédito hipotecario
Todo crédito hipotecario en Chile lleva dos seguros obligatorios que se pagan mensualmente junto al dividendo:
- Seguro de desgravamen: paga el saldo de la deuda si el titular fallece, de modo que la familia no quede con el crédito. Su prima depende del saldo y de la edad del titular.
- Seguro de incendio y sismo: cubre daños a la propiedad por incendio, terremoto y otros eventos. Su prima depende del valor de reconstrucción del inmueble.
Aunque cada prima mensual parece pequeña, multiplicada por todos los meses del crédito (300 cuotas en un plazo de 25 años) suma una cifra relevante dentro del costo total. Un dato importante: la ley te permite contratar estos seguros con la compañía que tú prefieras, no necesariamente con la que ofrece el banco. Cotizarlos por separado puede reducir de forma apreciable tanto tu cuota mensual como el costo total de la vivienda.
Cómo reducir el costo total
La buena noticia es que el costo total no está escrito en piedra: depende de decisiones que tomas tú. Las palancas más efectivas son:
- Aportar un pie mayor: mientras más pie pongas, menor es el monto del crédito y, por lo tanto, menores los intereses totales. Un pie más alto también suele dar acceso a mejores tasas, porque el banco asume menos riesgo.
- Elegir un plazo más corto: acortar el plazo sube la cuota mensual, pero reduce mucho los intereses, porque los pagas durante menos tiempo. La regla práctica es elegir el plazo más corto que tu presupuesto pueda sostener con holgura.
- Conseguir una mejor tasa: unas décimas de tasa significan millones a lo largo de 20 o 30 años. Cotiza en varios bancos y, si tu perfil mejora, evalúa un refinanciamiento más adelante.
- Cotizar los seguros aparte y prepagar: contratar los seguros con la compañía que prefieras y abonar a capital cuando puedas reducen el costo total de forma concreta.
Usa esta calculadora para simular cada palanca por separado: sube el pie y mira cuánto bajan los intereses; acorta el plazo y observa el efecto; prueba una tasa más baja. Verás que el costo total puede cambiar en millones según cómo estructures la operación.
Ejemplo práctico
Veamos una propiedad de $80.000.000, con un pie del 20% ($16.000.000), financiando los $64.000.000 restantes a una tasa anual del 4,5% en un plazo de 25 años, con seguros de $20.000 mensuales en total:
| Concepto | Monto |
|---|---|
| Precio de la propiedad | $80.000.000 |
| Monto del crédito (80%) | $64.000.000 |
| Total intereses del crédito (25 años) | ≈ $42.700.000 |
| Gastos operacionales (≈ 2,5% del crédito) | ≈ $1.600.000 |
| Total seguros (300 meses × $20.000) | ≈ $6.000.000 |
| Costo total de la vivienda | ≈ $130.300.000 |
El resultado es revelador: una vivienda cuyo precio de lista es de $80 millones termina costando alrededor de $130 millones una vez que se suman los intereses, los gastos operacionales y los seguros. Es decir, un sobrecosto cercano al 63% sobre el precio. La mayor parte de esa diferencia son los intereses: si el mismo comprador tomara el crédito a 20 años en lugar de 25, el costo total bajaría varios millones. Esa es la clase de comparación que esta herramienta te permite hacer en segundos.
Errores comunes
- Mirar solo el precio: el valor de lista es apenas una parte del costo. Planifica con el costo total, que incluye intereses, gastos y seguros.
- Olvidar los gastos operacionales: al desembolso del pie hay que sumarle estos gastos al momento de comprar; no contarlos puede dejarte corto al firmar.
- Subestimar los intereses: en plazos largos, los intereses pueden equivaler a más de la mitad del crédito. Una cuota baja casi siempre esconde un plazo largo y muchos más intereses.
- Ignorar los seguros: aunque cada prima parezca menor, multiplicada por todos los meses del plazo suma una cifra importante.
- No comparar bancos: diferencias pequeñas de tasa o de gastos significan millones a lo largo del crédito. Pide cotizaciones a varias instituciones.
- Confundir el valor en UF con el valor en pesos: muchas propiedades se publican en UF. Convierte siempre a pesos con la UF vigente para dimensionar el costo real.
En definitiva, conocer el costo total de una vivienda —y no solo su precio— te permite tomar una decisión informada, comparar alternativas con realismo y elegir las condiciones de crédito que más te convienen. Usa la calculadora del inicio para simular distintos escenarios antes de comprometerte con el banco.
Dudas sobre el costo total de una vivienda.
Porque al precio de la propiedad debes sumarle los gastos operacionales del crédito (tasación, estudio de títulos, notaría, inscripción en el Conservador e impuesto al mutuo), los intereses que pagarás al banco durante todo el plazo y los seguros obligatorios (desgravamen e incendio). En plazos largos, solo los intereses pueden equivaler a una fracción muy alta del valor de la propiedad.
Son los costos del trámite y la constitución del crédito que se pagan, por lo general, una sola vez al momento de la compra: la tasación de la propiedad, el estudio de títulos, la redacción de la escritura y los gastos notariales, la inscripción en el Conservador de Bienes Raíces y el impuesto al mutuo (un 0,2% del monto del crédito). En conjunto suelen representar entre el 2% y el 3% del crédito.
El impuesto de timbres y estampillas que grava los créditos hipotecarios (impuesto al mutuo) es de 0,2% del monto del crédito en su tasa general vigente. Es un cargo que se paga al constituir el crédito y forma parte de los gastos operacionales. Algunas operaciones de vivienda con financiamiento estatal o ciertos beneficios pueden tener tratamientos especiales; verifica tu caso con el banco o el SII.
Sí, especialmente en plazos largos. En un crédito a 25 o 30 años, el total de intereses puede acercarse o incluso superar la mitad del monto financiado. Por eso, dos compradores que pagan el mismo precio por una vivienda pueden terminar con costos totales muy distintos según la tasa, el plazo y el pie que aporten.
Las tres palancas más efectivas son: aportar un pie mayor (reduces el monto financiado y, con él, los intereses), elegir un plazo más corto que tu presupuesto pueda sostener (pagas intereses por menos tiempo) y conseguir una mejor tasa cotizando en varios bancos. Además, contratar los seguros con la compañía que prefieras y prepagar cuando puedas también baja el total.
No por separado. El pie ya es parte del precio de la propiedad: es la fracción que pagas de tu bolsillo en lugar de financiarla. Por eso, en el costo total sumamos el precio completo (que incluye el pie) más los gastos operacionales, los intereses y los seguros. Lo que sí depende del pie es el monto del crédito y, por lo tanto, los intereses.
No. Es una herramienta educativa. Los gastos operacionales son una estimación basada en las prácticas habituales del mercado chileno; los valores exactos los define cada banco según la propiedad y la operación. La tasa, el plazo y los seguros también son estimaciones que debes confirmar con tu institución. Úsala para planificar y comparar escenarios.
Los créditos hipotecarios en Chile incluyen, de forma obligatoria, el seguro de desgravamen (paga el saldo de la deuda si fallece el titular) y el de incendio y sismo (cubre daños a la propiedad). Se pagan mensualmente junto al dividendo, por lo que multiplicados por todos los meses del crédito suman una cifra relevante dentro del costo total.
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Fuentes y más información
Última actualización: junio de 2026. Estimación con fines educativos; los gastos operacionales, las tasas, los seguros y el impuesto al mutuo varían según el banco, la propiedad, la operación y la normativa vigente. No constituye asesoría financiera. Ante dudas, consulta a tu banco, a la CMF o al SII.