Calculadora de pie hipotecario
Calcula cuánto pie necesitas para comprar tu casa o departamento en Chile, cuánto financiará el banco y cuánto suman los gastos operacionales. Resultado y desglose al instante, en pesos chilenos.
Ver desglose de gastos operacionales
Pie según el porcentaje
Cuánto pie, monto a financiar y desembolso inicial necesitarías con distintos porcentajes de pie, para el valor de propiedad que ingresaste arriba. Cambia el valor y esta tabla se actualiza.
Composición del precio y del desembolso
La primera barra muestra cómo se reparte el valor de la propiedad entre tu pie y el monto financiado por el banco. La segunda muestra tu desembolso inicial (pie + gastos operacionales, menos el subsidio si lo indicaste). Se actualiza con los valores de arriba.
Gráfico referencial en pesos chilenos. Los gastos operacionales son una estimación; el banco define los valores exactos.
Resumen
El pie hipotecario es la parte del precio de una vivienda que pagas con tu propio dinero al comprar, sin recurrir al crédito. En Chile, los bancos suelen financiar hasta el 80% del valor de la propiedad mediante el crédito hipotecario, por lo que el comprador debe aportar al menos un 20% de pie.
Esta calculadora de pie hipotecario para Chile estima, en pesos chilenos, el monto del pie, el monto que financiará el banco y los gastos operacionales del crédito. Sumando el pie y esos gastos obtienes el desembolso inicial total: el dinero que realmente necesitas tener ahorrado antes de firmar. Ingresa el valor de la propiedad, el porcentaje de pie y el porcentaje de gastos, y verás el resultado con su desglose.
Qué es el pie de una casa o departamento
Cuando compras una vivienda con crédito hipotecario, el banco no financia el 100% del precio: te presta una parte y tú pones el resto. Esa parte que aportas de tu bolsillo es el pie (también llamado "pie inicial" o "cuota inicial"). Se expresa como un porcentaje del valor de la propiedad.
La relación entre lo que financia el banco y el valor de la garantía se conoce como la relación préstamo/garantía (en inglés, loan to value). Si el banco financia el 80%, esa relación es 80% y tu pie es el 20% restante. Cuanto mayor sea tu pie, menor será el monto del crédito, menor el dividendo mensual y, en general, menor el riesgo percibido por el banco.
El pie cumple dos funciones: por un lado, demuestra al banco tu capacidad de ahorro y compromiso con la compra; por otro, reduce el monto financiado, lo que disminuye tanto el costo total en intereses como el dividendo que pagarás cada mes durante el plazo del crédito.
Conviene distinguir el pie de otros conceptos con los que a veces se confunde. El pie es tu aporte sobre el precio de la vivienda; el dividendo es la cuota mensual que pagarás al banco una vez tomado el crédito; y la tasa de interés es el costo del dinero prestado. Un pie más alto reduce el capital financiado y, por lo tanto, baja el dividendo y los intereses totales, pero no modifica por sí solo la tasa que te ofrece el banco: esa depende de tu evaluación, del plazo y de las condiciones del mercado. Por eso, al planificar una compra, conviene mirar las tres variables en conjunto y no solo el monto inicial.
Cuánto pie se necesita en Chile
En el mercado chileno, lo habitual es un pie mínimo del 20% del valor de la propiedad. Esto se debe a que la mayoría de los bancos financia como máximo el 80% a través del crédito hipotecario para vivienda. Es decir, si compras una propiedad de $80.000.000, el banco financiaría hasta $64.000.000 y tú deberías aportar al menos $16.000.000 de pie.
Hay situaciones en que el banco puede exigir un pie mayor, por ejemplo:
- Segunda vivienda o propiedad de inversión: suele pedirse un pie del 30% o más, ya que el financiamiento máximo baja.
- Perfiles de mayor riesgo: si tu historial crediticio o la estabilidad de tus ingresos no son óptimos, el banco puede reducir el porcentaje que financia.
- Propiedades especiales: terrenos, parcelas o inmuebles de difícil tasación pueden tener un financiamiento menor.
También influye el tipo de tasa y las condiciones de cada banco: conviene cotizar en varias instituciones, porque el porcentaje financiado, la tasa y el dividendo pueden variar bastante entre una y otra. Un pie más alto que el mínimo no es obligatorio, pero te conviene si puedes: reduce el monto del crédito, el dividendo mensual y el total de intereses que pagarás.
Gastos operacionales y otros costos iniciales
Un error frecuente es pensar que solo necesitas ahorrar el pie. Además de él, la compra con crédito hipotecario implica gastos operacionales, que son los costos del trámite y la constitución del crédito. Suelen estimarse entre un 2% y un 3% del monto del crédito, e incluyen, entre otros:
- Tasación de la propiedad: la valorización que encarga el banco para confirmar el valor del inmueble.
- Estudio de títulos: la revisión legal de la propiedad para verificar que no tenga problemas.
- Gastos notariales: la firma de la escritura y los borradores ante notario.
- Inscripción en el Conservador de Bienes Raíces: la inscripción de la propiedad a tu nombre y de la hipoteca a favor del banco.
- Impuesto al mutuo y otros: impuestos y cargos asociados a la operación del crédito.
Por eso, el dinero que realmente necesitas tener disponible antes de comprar es el desembolso inicial total: la suma del pie más los gastos operacionales. Para una propiedad de $80.000.000 con un pie del 20% y gastos del 3%, ese desembolso ronda los $17.920.000, no solo los $16.000.000 del pie. Planificar con esa cifra completa te evita sorpresas a última hora.
Algunos de estos gastos pueden financiarse junto con el crédito o pagarse aparte, según la política de cada banco y el producto que contrates; en ciertos casos también existen seguros asociados al crédito hipotecario (como el seguro de desgravamen y el de incendio y sismo) que se pagan de forma mensual junto al dividendo. Conviene pedir a cada banco un detalle por escrito de todos los costos —tanto los iniciales como los recurrentes— para comparar ofertas con claridad. La calculadora de arriba estima los gastos operacionales como un porcentaje del crédito para que tengas una referencia, pero el valor definitivo siempre lo entrega la institución según la propiedad y la operación específica.
Cómo ahorrar para el pie
Reunir el pie y los gastos operacionales es, para la mayoría, el mayor obstáculo para comprar vivienda. Algunas estrategias que ayudan:
- Define una meta concreta: calcula el desembolso inicial total con esta herramienta y fíjalo como objetivo de ahorro.
- Automatiza el ahorro: transfiere un monto fijo cada mes apenas recibes tu sueldo, antes de gastar. Así el ahorro se vuelve un hábito y no un sobrante.
- Reduce gastos no esenciales: revisa suscripciones, comisiones bancarias y gastos hormiga; redirígelos a tu meta de pie.
- Usa instrumentos acordes a tu plazo: para metas de corto plazo, prioriza seguridad y liquidez; para horizontes más largos puedes evaluar instrumentos de mayor rentabilidad asumiendo más riesgo.
- Cuida tu historial crediticio: mantener tus deudas al día y un buen comportamiento de pago mejora tu evaluación cuando solicites el crédito.
Mantener un historial de ahorro consistente también juega a tu favor: muchos bancos valoran que el pie provenga de ahorro acreditable y no de un préstamo de último minuto, porque demuestra capacidad de pago sostenida.
Una forma útil de dimensionar el esfuerzo es dividir tu meta entre los meses que te falten. Por ejemplo, si necesitas reunir un desembolso inicial de cerca de $18.000.000 y te das un plazo de tres años, deberías ahorrar del orden de $500.000 al mes; si el plazo es de cinco años, alrededor de $300.000 mensuales. Ajusta el número según tu capacidad real y revisa tu avance cada cierto tiempo: subir o bajar la cuota mensual, o el plazo, cambia por completo cuán alcanzable es la meta. Tener este cálculo a la vista también te ayuda a decidir entre comprar antes con el pie mínimo o esperar y llegar con un pie mayor que abarate el crédito.
Ejemplo práctico
Veamos una propiedad de $80.000.000, con un pie del 20% y gastos operacionales del 3% sobre el monto del crédito:
| Concepto | Monto |
|---|---|
| Valor de la propiedad | $80.000.000 |
| Pie (20%) | $16.000.000 |
| Monto a financiar (80%) | $64.000.000 |
| Gastos operacionales (3% del crédito) | $1.920.000 |
| Desembolso inicial total | $17.920.000 |
En este caso, aunque el pie es de $16.000.000, el dinero que debes tener efectivamente ahorrado para concretar la compra es de cerca de $17.920.000. Si ese mismo comprador pudiera aportar un pie del 30% ($24.000.000), el monto a financiar bajaría a $56.000.000 y, con él, el dividendo mensual y el total de intereses del crédito.
Subsidios y alternativas
El Estado, a través del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU), cuenta con programas de subsidio habitacional que pueden facilitar el acceso a la vivienda, especialmente para familias de sectores medios y vulnerables. Entre ellos se mencionan habitualmente el DS19 (orientado a la integración social y territorial, frecuentemente para sectores medios) y el DS49 (Fondo Solidario de Elección de Vivienda, sin crédito hipotecario y orientado a familias sin capacidad de endeudamiento).
Estos programas pueden complementar o reducir el aporte propio necesario, e incluso, en algunos casos, financiar parte o la totalidad de la vivienda sin requerir un pie tradicional. Las condiciones, requisitos y montos cambian periódicamente y dependen de tu situación particular, del valor de la vivienda y del tramo socioeconómico, por lo que siempre debes revisar la información oficial vigente del MINVU antes de tomar decisiones. Esta calculadora no incorpora subsidios: estima el escenario de una compra con crédito hipotecario tradicional.
Más allá de los subsidios, existen otras alternativas que conviene tener presentes. El ahorro metódico previo sigue siendo la vía más común para reunir el pie. En algunos casos, una persona puede recibir apoyo familiar para completar el aporte inicial, aunque los bancos suelen pedir respaldo del origen de esos fondos. También hay quienes optan por comprar una propiedad de menor valor como primer paso, para reducir el pie requerido y, más adelante, cambiarse a una vivienda mayor. Sea cual sea el camino, el principio es el mismo: mientras mayor sea tu aporte propio y mejor tu evaluación crediticia, mejores condiciones podrás obtener. Cotiza en varias instituciones, lee con calma cada oferta y no tomes decisiones apuradas.
Errores comunes
- Ahorrar solo el pie: olvidar los gastos operacionales puede dejarte corto justo al momento de firmar. Planifica con el desembolso inicial total.
- Asumir que financiarán el 100%: en Chile lo habitual es financiar hasta el 80%; contar con un pie es la regla, no la excepción.
- No cotizar en varios bancos: el porcentaje financiado, la tasa y el dividendo varían entre instituciones; comparar puede ahorrarte millones.
- Confundir el valor en UF con el valor en pesos: muchas propiedades se publican en UF. Convierte siempre a pesos con la UF vigente para dimensionar el pie real.
- Olvidar el dividendo posterior: el pie es el inicio; recuerda que tras la compra pagarás un dividendo mensual durante años. Asegúrate de que sea sostenible para tu presupuesto.
- Usar todo tu ahorro en el pie: conviene dejar un fondo de emergencia y no quedar sin liquidez tras la compra.
En definitiva, conocer con claridad cuánto pie necesitas, cuánto financiará el banco y cuánto suman los gastos operacionales te permite planificar tu compra con realismo y evitar contratiempos. Usa la calculadora del inicio para simular distintos escenarios según el valor de la propiedad y el porcentaje de pie que puedas aportar.
Dudas sobre el pie hipotecario.
El pie es la parte del valor de la propiedad que pagas de tu propio bolsillo al comprar, sin financiamiento bancario. Es la diferencia entre el precio de la vivienda y el monto del crédito hipotecario que te otorga el banco.
En Chile lo habitual es un pie mínimo del 20% del valor de la propiedad, ya que los bancos suelen financiar hasta el 80% con el crédito hipotecario. En algunos casos puede pedirse un pie mayor (30% o más), especialmente para segunda vivienda, propiedades de inversión o perfiles de mayor riesgo.
El pie reduce el riesgo del banco: a mayor aporte tuyo, menor es el monto financiado en relación al valor de la propiedad (la relación préstamo/garantía). Un pie del 20% deja un financiamiento del 80%, que es el estándar para créditos hipotecarios de vivienda en Chile.
Son los costos adicionales que debes pagar al tomar el crédito, además del pie: tasación de la propiedad, gastos notariales, inscripción en el Conservador de Bienes Raíces, estudio de títulos, impuesto al mutuo y borradores de escritura. Suelen estimarse entre un 2% y un 3% del monto del crédito.
No. El pie es la fracción del valor de la propiedad que financias tú. Los gastos operacionales son costos extra del trámite del crédito. El desembolso inicial total que necesitas tener ahorrado es la suma de ambos.
Es poco frecuente. Algunos programas y subsidios estatales (como los del MINVU) permiten acceder a la vivienda con un menor aporte propio, e incluso con un pie subsidiado. Fuera de esos casos, financiar más del 80% suele ser difícil y, cuando existe, encarece la tasa.
Define una meta clara (el monto del pie), automatiza un ahorro mensual, reduce gastos no esenciales y considera instrumentos de ahorro o inversión de bajo riesgo según tu horizonte de tiempo. Mantener un historial de ahorro también ayuda al evaluar el crédito.
No. Es una herramienta educativa que estima el pie, el monto a financiar y los gastos operacionales. El monto definitivo del crédito, la tasa, el dividendo y los gastos exactos los determina cada banco según tu evaluación crediticia. Úsala para planificar y compara siempre con tu ejecutivo.
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Fuentes y más información
Última actualización: junio de 2026. Estimación con fines educativos; los porcentajes de financiamiento, los gastos operacionales y las condiciones de los subsidios varían según el banco, el caso y la normativa vigente. No constituye asesoría financiera. Ante dudas, consulta a tu banco, a la CMF o al MINVU.