Calculadora de APV
Simula cuánto capital puedes acumular con tu Ahorro Previsional Voluntario (APV) en Chile, con interés compuesto, y compara el beneficio del Régimen A (bonificación estatal) frente al Régimen B (beneficio tributario). Resultado al instante, en pesos chilenos.
Régimen A vs Régimen B
Con tus datos actuales, así se compara el beneficio de cada régimen. El Régimen A suma una bonificación estatal a tu capital; el Régimen B te devuelve impuestos hoy (según tu tramo marginal), que no se invierten en el APV pero quedan en tu bolsillo.
El "beneficio total en tu bolsillo" suma el capital final más, en el Régimen B, el ahorro tributario acumulado. Es una estimación: el beneficio real del Régimen B depende de tu tramo de impuesto y tributa al rescate. Ajusta el tramo marginal en parámetros avanzados.
Capital acumulado según el plazo
Cuánto podrías acumular con tu aporte y rentabilidad actuales (con capitalización mensual), a 10, 20, 30 y 40 años. Fíjate cómo el tiempo dispara los intereses.
Cómo crece tu APV año a año
Cada barra es el saldo al cierre de ese año: lo que aportaste (negro) más la rentabilidad que se va acumulando (azul). Mira cómo la franja azul gana protagonismo con el tiempo: ese es el interés compuesto trabajando para ti.
El alto de cada barra es el saldo de ese año. Cifras estimadas con tus datos actuales; la rentabilidad real no está garantizada.
Evolución año a año
El detalle de tu APV año tras año con tus datos actuales: cuánto aportas, lo acumulado, el saldo y la rentabilidad ganada hasta ese momento.
Resumen
El Ahorro Previsional Voluntario (APV) es una de las mejores herramientas que existen en Chile para mejorar tu pensión o adelantar tu jubilación. Consiste en ahorrar dinero por sobre tu cotización obligatoria del 10%, aprovechando dos cosas muy poderosas: el interés compuesto, que hace crecer tu dinero de forma exponencial en el largo plazo, y los beneficios estatales que premian el ahorro.
Esta calculadora de APV estima en pesos chilenos cuánto capital podrías acumular según tu aporte mensual, el plazo y la rentabilidad esperada, y te muestra el beneficio que recibes según el régimen que elijas: el Régimen A, con una bonificación estatal del 15%, o el Régimen B, con una rebaja de impuestos. Ingresa tus datos arriba y verás el resultado al instante, con el desglose entre lo que aportas tú y lo que ganas en intereses.
Qué es el APV
El APV es un mecanismo de ahorro voluntario creado por la ley para complementar las cotizaciones obligatorias del sistema de pensiones. La idea es simple: como el 10% obligatorio muchas veces no alcanza para una buena pensión, el Estado incentiva que ahorres más de forma voluntaria, ofreciéndote un beneficio a cambio.
Puedes destinar al APV el monto que quieras y aportar cuando quieras (de forma periódica o con depósitos puntuales). Ese dinero se invierte en el instrumento que elijas —un fondo de tu AFP, un fondo mutuo, un seguro con APV, etc.— y va creciendo con la rentabilidad de ese fondo. Lo que diferencia al APV de un ahorro común son sus beneficios tributarios y estatales, que dependen del régimen que escojas.
El APV está pensado para el largo plazo: lo ideal es mantenerlo hasta la jubilación. Puedes hacer rescates anticipados, pero en ese caso pierdes parte del beneficio recibido, así que conviene tratarlo como un ahorro "intocable" hasta pensionarte.
Régimen A vs Régimen B: cuál te conviene
El APV ofrece dos regímenes de beneficio, y solo puedes acoger cada aporte a uno de ellos. Elegir bien puede significar miles o millones de pesos de diferencia a lo largo de los años. La clave está en cuánto impuesto a la renta pagas hoy.
Régimen A — Bonificación estatal
En el Régimen A, el Estado te entrega una bonificación equivalente al 15% de lo que ahorras en el año, con un tope de 6 UTM anuales. Es decir, por cada peso que ahorras, el Estado pone 15 centavos extra, hasta alcanzar ese límite. Esta bonificación se deposita directamente en tu cuenta de APV y también queda invertida, sumándose a tu capital.
Este régimen está pensado para quienes pagan poco o nada de impuesto a la renta (rentas más bajas y medias). Como no se benefician mayormente de una rebaja tributaria, reciben en cambio un aporte directo del Estado. Es, en la práctica, "dinero gratis" que potencia tu ahorro.
Régimen B — Beneficio tributario
En el Régimen B, el aporte que haces rebaja la base imponible de tu impuesto a la renta (con un tope de 50 UF mensuales, es decir 600 UF al año). Esto significa que pagas menos impuesto hoy: mientras más alto sea tu tramo de impuesto, mayor es el ahorro que obtienes.
El "costo" del Régimen B es que el ahorro tributa al momento del rescate: como aportaste sin pagar impuesto, cuando retires el dinero deberás pagar el impuesto correspondiente. Por eso se dice que el Régimen B "difiere" (posterga) el impuesto al futuro. Conviene a quienes están en tramos de impuesto altos hoy y esperan estar en un tramo menor al jubilarse.
En resumen: si pagas poco impuesto, el Régimen A suele ser mejor por la bonificación directa del 15%. Si pagas bastante impuesto, el Régimen B puede convenirte más por la rebaja tributaria inmediata. Esta calculadora te muestra el bono del Régimen A de forma explícita; el beneficio exacto del Régimen B depende de tu tramo, por lo que se explica de forma cualitativa.
Cómo se calcula el APV
El cálculo tiene dos partes: la acumulación de capital con interés compuesto y el beneficio según el régimen.
Acumulación con interés compuesto
El capital que acumulas es la suma del crecimiento de tu aporte inicial más el de cada aporte mensual, todos reinvertidos mes a mes. La fórmula del valor futuro con aportes periódicos es:
Donde:
- VF — valor futuro o capital acumulado al final del plazo.
- C₀ — aporte inicial.
- A — aporte mensual.
- i — tasa mensual, igual a la rentabilidad anual ÷ 12.
- n — número de meses, igual a años × 12.
El total aportado es simplemente tu aporte inicial más la suma de todos tus aportes mensuales (aporte × meses). La rentabilidad ganada (los intereses) es la diferencia entre el capital acumulado y lo que tú aportaste. En plazos largos, los intereses pueden llegar a superar con creces lo aportado: ese es el efecto del interés compuesto.
Beneficio según el régimen
En el Régimen A, la bonificación anual del Estado se calcula como el 15% de lo ahorrado en el año, con tope de 6 UTM:
La calculadora también te muestra una estimación del bono total a lo largo del plazo (el bono anual multiplicado por los años, como referencia, sin capitalizar). En el Régimen B, el beneficio es la rebaja del impuesto que pagas hoy; su monto exacto depende de tu tramo de renta, por lo que la calculadora lo explica en texto en lugar de darte una cifra única.
Topes y límites del APV
Es importante conocer los límites de cada régimen para aprovecharlos al máximo:
- Régimen A — tope de la bonificación: la bonificación estatal del 15% tiene un tope de 6 UTM al año. Esto significa que el beneficio máximo se alcanza con un ahorro anual cercano a las 40 UTM (porque el 15% de esa cifra equivale a 6 UTM). Ahorrar más sigue siendo válido, pero el excedente no recibe más bonificación.
- Régimen B — tope del beneficio tributario: el aporte que puedes acoger a la rebaja de impuestos es de hasta 50 UF mensuales, es decir 600 UF al año. Aportes por sobre ese límite no obtienen el beneficio tributario.
- Excedentes: en ambos casos puedes ahorrar más de lo que cubre el beneficio, pero ese dinero adicional se trata como ahorro voluntario normal, sin el incentivo del régimen.
Los topes están expresados en UTM y UF, unidades que se reajustan periódicamente; por eso la calculadora te permite ajustar el valor de la UTM (y trae automáticamente el valor vigente cuando hay conexión).
Instituciones donde contratar APV
El APV no es exclusivo de las AFP. La ley permite contratarlo en varias instituciones autorizadas, lo que te da libertad para elegir según costos, rentabilidad histórica y tipo de instrumento:
- AFP: es la opción más conocida. Inviertes en los multifondos de tu administradora (del A, más riesgoso, al E, más conservador). Suele tener costos competitivos.
- Bancos: ofrecen APV a través de depósitos, fondos mutuos y otros productos. Cómodo si ya operas con el banco.
- Compañías de seguros de vida: ofrecen APV asociado a seguros con ahorro. Pueden incluir coberturas adicionales, pero conviene revisar bien los costos.
- Administradoras de fondos mutuos y de inversión: permiten elegir entre una amplia variedad de fondos según tu perfil de riesgo.
- Corredoras de bolsa: ofrecen APV con acceso a distintos instrumentos del mercado.
Antes de decidir, compara las comisiones (un costo anual bajo marca una gran diferencia en décadas), la rentabilidad histórica del fondo y la flexibilidad para cambiarte. Recuerda que puedes traspasar tu APV de una institución a otra si encuentras una mejor opción.
Ejemplo práctico
Veamos un caso típico. Una persona aporta $100.000 al mes a su APV durante 20 años, con una rentabilidad estimada del 5% anual (capitalización mensual), sin aporte inicial:
| Concepto | Valor |
|---|---|
| Aporte mensual | $100.000 |
| Plazo | 20 años |
| Rentabilidad anual | 5% |
| Total aportado | $24.000.000 |
| Rentabilidad ganada (intereses) | ≈ $17.103.000 |
| Capital acumulado | ≈ $41.103.000 |
El dato revelador: de los más de $41 millones acumulados, $24 millones salieron de tu bolsillo y unos $17 millones son intereses. Y eso sin contar el beneficio del régimen. Si esta persona está en el Régimen A, además recibe una bonificación estatal: el 15% de su ahorro anual ($1.200.000) son $180.000, que es menor al tope de 6 UTM ($414.000 con una UTM de $69.000), por lo que el bono anual sería de $180.000, unos $3.600.000 en total a lo largo de los 20 años (como referencia, sin capitalizar).
Si en cambio elige el Régimen B, ese aporte rebaja su impuesto a la renta cada año, pagando menos impuesto hoy; el monto depende de su tramo, y al rescatar el APV deberá tributar sobre lo retirado.
Errores comunes
- Elegir mal el régimen. Acogerse al Régimen B cuando pagas poco impuesto, o al Régimen A teniendo una renta alta, deja beneficios sobre la mesa. Revisa tu tramo de impuesto antes de decidir.
- Empezar tarde. El interés compuesto necesita tiempo. Cada año que postergas el ahorro reduce de forma importante el capital final.
- Rescatar anticipadamente. Retirar el APV antes de jubilarte sin destinarlo a pensión te hace perder el beneficio recibido (devolver el bono en el A o pagar un recargo en el B).
- Ignorar las comisiones. Un costo anual aparentemente pequeño puede restar millones al cabo de décadas. Compara siempre.
- Asumir rentabilidades irreales. Proyectar rendimientos muy altos lleva a expectativas equivocadas. Usa cifras conservadoras y recuerda que la rentabilidad no está garantizada.
- No revisar los topes. Si superas el tope de tu régimen, el excedente no recibe el incentivo; conviene distribuir bien el ahorro.
En definitiva, el APV es una herramienta muy potente cuando se usa con constancia y eligiendo bien el régimen. Conocer cómo se acumula el capital y cómo funciona cada beneficio te permite sacarle el máximo provecho para tu jubilación.
Dudas sobre el APV.
El Ahorro Previsional Voluntario (APV) es un mecanismo creado en Chile para que cualquier trabajador ahorre por encima de su cotización obligatoria del 10%, con el fin de mejorar su pensión futura o adelantar su jubilación. El Estado lo incentiva con beneficios: una bonificación estatal (Régimen A) o una rebaja de impuestos (Régimen B). Puedes contratarlo en AFP, bancos, compañías de seguros, administradoras de fondos mutuos y otras instituciones autorizadas.
Depende de cuánto impuesto a la renta pagas. El Régimen A entrega una bonificación estatal del 15% de lo ahorrado en el año (con tope de 6 UTM anuales) y conviene a quienes pagan poco o nada de impuesto (rentas más bajas). El Régimen B rebaja la base imponible de tu impuesto, por lo que pagas menos impuesto hoy; conviene a quienes están en tramos de impuesto más altos. En el Régimen B, además, el ahorro tributa al momento del rescate.
En el Régimen A la bonificación estatal tiene un tope de 6 UTM al año (es decir, el 15% de tu ahorro anual, hasta ese límite). En el Régimen B el aporte que puedes acoger al beneficio tributario tiene un tope de 50 UF mensuales, equivalentes a 600 UF al año. Puedes ahorrar más, pero el excedente no recibe el beneficio del régimen elegido.
Sí, el APV permite rescates anticipados, pero no es lo recomendable: si retiras antes de pensionarte sin destinarlo a pensión, pierdes el beneficio recibido. En el Régimen A debes devolver la bonificación estatal y en el Régimen B el retiro queda afecto a un impuesto único (recargo) sobre la parte que no se destinó a pensión. El APV está pensado para el largo plazo.
Depende del régimen. En el Régimen A, como ya recibiste la bonificación estatal en su momento, el capital se rescata sin un nuevo impuesto si lo destinas a pensión (la rentabilidad sigue las reglas generales). En el Régimen B, como aportaste sin pagar impuesto, el monto rescatado tributa como renta al momento de retirarlo. Por eso se dice que el Régimen B "difiere" el impuesto al futuro.
No tiene una rentabilidad fija ni garantizada: depende del instrumento y del fondo que elijas (más conservador o más riesgoso). Históricamente los fondos de mayor riesgo han rendido más en el largo plazo, pero con más volatilidad. Esta calculadora usa una rentabilidad estimada que tú defines; úsala como referencia, no como promesa.
En varias instituciones autorizadas por la ley: las AFP, los bancos, las compañías de seguros de vida (a través de seguros con APV), las administradoras de fondos mutuos y de fondos de inversión, y las corredoras de bolsa, entre otras. Conviene comparar las comisiones y la rentabilidad histórica antes de elegir, porque a largo plazo marcan una gran diferencia.
Sí. Además de aumentar el monto de tu pensión, el APV puede usarse para anticipar tu jubilación, ya que el capital ahorrado se suma a tus fondos previsionales obligatorios. Cuanto antes empieces y más constante seas, mayor será el efecto del interés compuesto sobre tu ahorro.
Sí, puedes distribuir tu ahorro entre ambos regímenes, pero cada aporte se acoge a un solo régimen y los topes se aplican por separado. Lo importante es elegir el que más te beneficie según tu nivel de renta y tu carga tributaria. Si tienes dudas, conviene revisar tu situación con un asesor o con tu institución.
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Fuentes y más información
Última actualización: junio de 2026. Los resultados son estimaciones con fines educativos; la bonificación del Régimen A es referencial y el beneficio del Régimen B depende de tu tramo de impuesto. No constituye asesoría financiera. Ante dudas, consulta a la Superintendencia de Pensiones o a tu institución.