Qué es un depósito a plazo (DAP) y cómo funciona en Chile

Depósito a plazo en Chile: qué es, cómo funciona, tipos, cómo se calculan los intereses, la garantía estatal, su tributación y si conviene. Con ejemplos en pesos.

13 min de lectura · 21 jun 2026

El depósito a plazo es, para muchos chilenos, la primera puerta de entrada al mundo de las inversiones. No exige conocimientos avanzados, no hay que estar mirando la bolsa todos los días y el riesgo es de los más bajos que existen: dejas tu dinero en el banco por un tiempo acordado y, al final del plazo, te lo devuelven con intereses. Simple, predecible y seguro.

Sin embargo, detrás de esa simpleza hay detalles que conviene entender antes de firmar: existen distintos tipos de depósito, los intereses se calculan de una forma específica, hay plazos mínimos según la modalidad, los depósitos tienen una garantía estatal con topes definidos y la rentabilidad real puede ser muy distinta de la que aparece en la pizarra del banco una vez que descuentas la inflación. Conocer esos matices es la diferencia entre usar el depósito a plazo a tu favor o dejar que la inflación se coma tus ganancias.

En esta guía vas a entender qué es un depósito a plazo, cómo funciona en Chile, qué tipos existen, cómo se calculan los intereses con ejemplos en pesos, cómo te protege la garantía estatal, cómo tributan los intereses y cuándo conviene frente a otras alternativas. La idea es que tomes una decisión informada y sepas exactamente qué esperar de este instrumento.

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Resumen rápido

Un depósito a plazo (DAP) es un producto en el que entregas dinero a un banco por un período acordado a cambio de una tasa de interés fija. Al vencimiento recuperas tu capital más los intereses. Es un instrumento de bajo riesgo, con garantía estatal que cubre el 100% para personas naturales hasta 200 UF por institución (400 UF en el sistema) al año, pero de rentabilidad moderada. Existen depósitos en pesos (no reajustables, desde 7 días) y reajustables en UF (desde 90 días). La clave es comparar la rentabilidad con la inflación para conocer tu ganancia real.

Lo esencial

  • Qué es: dejas dinero en el banco por un plazo fijo y recibes capital más intereses al vencimiento.
  • Riesgo bajo: la tasa se pacta de antemano y los depósitos cuentan con garantía estatal.
  • Garantía estatal: 100% para personas naturales, con tope de 200 UF por institución y 400 UF en el sistema al año.
  • Plazos mínimos: 7 días en pesos; 90 días para los reajustables en UF.
  • Mira la rentabilidad real: si la tasa no supera la inflación, pierdes poder de compra.

Qué es un depósito a plazo

Un depósito a plazo, conocido por su sigla DAP, es un instrumento financiero mediante el cual una persona entrega una suma de dinero a un banco u otra institución financiera durante un período de tiempo determinado, a cambio de una tasa de interés pactada al inicio. Cumplido el plazo, la institución devuelve el capital depositado más los intereses generados. Es, en esencia, un préstamo que tú le haces al banco.

Su principal atractivo es la previsibilidad. A diferencia de un fondo mutuo o de acciones, cuyo valor sube y baja con el mercado, en un depósito a plazo sabes desde el primer día exactamente cuánto vas a recibir y cuándo. No hay sorpresas: la tasa es fija y el monto final está garantizado por contrato. Por eso es el instrumento preferido de quienes priorizan la seguridad por sobre la rentabilidad, y la opción natural para metas de corto y mediano plazo donde no puedes permitirte que el capital baje.

Otro punto a favor es la seguridad respaldada por el Estado. En Chile, los depósitos a plazo cuentan con una garantía estatal que protege al ahorrante incluso ante la eventual quiebra de una institución. Esa red de seguridad, sumada a la fiscalización de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), convierte al DAP en una de las formas más conservadoras de hacer crecer tu dinero. Si estás recién organizando tus finanzas, puede ser un buen lugar para tu dinero después de armar tu fondo de emergencia, aunque conviene distinguir ambos roles: el fondo de emergencia debe estar siempre disponible, mientras que un DAP inmoviliza el dinero por un plazo.

Es útil entender el rol que cumple el depósito a plazo dentro del abanico de instrumentos. No es un vehículo para enriquecerse: su rentabilidad suele ir de la mano de las tasas de referencia del mercado y rara vez supera por mucho a la inflación. Su valor está en otra parte: en ofrecer un retorno conocido, sin sobresaltos, para el dinero que quieres preservar. Pensarlo así —como una herramienta de conservación con un interés extra, más que de crecimiento— te ayuda a usarlo bien y a no frustrarte esperando rendimientos que no le corresponden.

Cómo funciona y qué tipos hay

El funcionamiento es sencillo: eliges un monto, un plazo y contratas el depósito. Durante ese período el dinero queda inmovilizado y va generando intereses según la tasa pactada. Al vencimiento puedes retirar el capital con sus intereses o, según la modalidad, renovarlo. Si necesitas el dinero antes del vencimiento, muchos depósitos no permiten el retiro anticipado o lo penalizan, así que conviene depositar solo lo que no vayas a necesitar en ese plazo.

Existen distintos tipos de depósito a plazo, y entender sus diferencias te ayuda a elegir el correcto:

  • Depósito a plazo fijo: es el más común. Defines un plazo (por ejemplo, 30, 90 o 360 días) y al vencimiento recibes tu dinero con los intereses. No se renueva automáticamente; tú decides qué hacer al final.
  • Depósito a plazo renovable: si no das instrucciones al vencimiento, se renueva automáticamente por un nuevo período, reinvirtiendo el capital y los intereses. Útil si quieres mantener tu dinero invertido sin estar pendiente de la fecha.
  • Depósito a plazo reajustable: está expresado en UF u otra unidad reajustable, de modo que el capital se ajusta por la inflación además de ganar intereses. Protege tu poder de compra y por eso exige plazos más largos.

Una distinción importante es entre depósitos en pesos (no reajustables) y reajustables (en UF). Los primeros tienen un plazo mínimo de 7 días y te entregan una tasa nominal; son ideales para plazos cortos y para cuando la inflación está controlada. Los reajustables requieren un mínimo de 90 días y combinan el reajuste por inflación (vía UF) con una tasa de interés, lo que los hace más adecuados para horizontes largos o para escenarios de inflación alta, donde proteger el poder de compra se vuelve prioritario. Si dudas entre esta alternativa y otras, te servirá comparar un depósito a plazo frente a un fondo mutuo.

Contratar un DAP hoy es muy simple. La mayoría de los bancos permite hacerlo en línea, desde la app o el sitio web, en pocos minutos: eliges el monto, el plazo y el tipo, confirmas la tasa que te ofrecen y el dinero se traspasa desde tu cuenta. También puedes hacerlo de forma presencial en una sucursal. Un detalle clave antes de confirmar: revisa si el depósito admite o no rescate anticipado y qué condiciones tiene, porque de eso depende cuán líquido será realmente tu dinero durante el plazo.

Cómo se calculan los intereses

Calcular cuánto ganarás con un depósito a plazo es directo si entiendes los componentes. Sigue estos pasos.

Paso 1: Identifica la tasa y su período. Los bancos suelen expresar la tasa de los depósitos como una tasa mensual o para el período exacto del depósito. Asegúrate de saber si el porcentaje que te muestran es mensual, anual o para todo el plazo, porque confundirlos cambia por completo el resultado.

Paso 2: Calcula el interés del período. En su forma más simple, el interés es el capital multiplicado por la tasa del período. Si depositas $1.000.000 a una tasa de 0,4% mensual por un mes, el interés es $1.000.000 × 0,4% = $4.000, y recibirás $1.004.000 al vencimiento.

Paso 3: Ajusta por el plazo en días. Como los plazos no siempre son meses exactos, los bancos prorratean la tasa por la cantidad de días. Un depósito a 45 días genera más interés que uno a 30, proporcionalmente. La fórmula habitual usa la tasa mensual dividida por 30 y multiplicada por los días efectivos.

Paso 4: Considera el reajuste si es en UF. En un depósito reajustable, primero se actualiza el capital por la variación de la UF en el período y luego se aplica la tasa de interés sobre ese capital reajustado. Así, tu ganancia combina la protección contra la inflación más el interés pactado.

Paso 5: Descuenta inflación e impuestos para conocer tu ganancia real. La tasa que ves es nominal. Para saber cuánto ganaste de verdad, réstale la inflación del período: esa es tu rentabilidad real. Además, los intereses pueden estar afectos a impuesto según tu situación, lo que reduce un poco la ganancia neta.

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Ejemplos prácticos en pesos

Veamos un caso concreto. Francisca tiene $2.000.000 que no usará en los próximos meses y decide contratar un depósito a plazo fijo en pesos a 90 días, con una tasa de 0,45% mensual. Como el plazo equivale a tres meses, el interés aproximado es $2.000.000 × 0,45% × 3 = $27.000. Al vencimiento, Francisca recibirá cerca de $2.027.000.

Ahora viene la parte que muchos olvidan: la rentabilidad real. Supongamos que durante esos tres meses la inflación acumulada fue de 0,9%. La ganancia nominal de Francisca fue de 1,35% en el período (los $27.000 sobre $2.000.000), así que su rentabilidad real es de aproximadamente 1,35% − 0,9% = 0,45% en el trimestre. Ganó, pero bastante menos de lo que sugería la cifra inicial. Si la inflación hubiera sido mayor que su tasa, habría perdido poder de compra pese a recibir más pesos.

La siguiente tabla resume cómo cambia el resultado de un depósito de $2.000.000 según el plazo, a una misma tasa de 0,45% mensual:

PlazoInterés aproximadoMonto final
30 días$9.000$2.009.000
90 días$27.000$2.027.000
180 días$54.000$2.054.000
360 días$108.000$2.108.000

Veamos ahora un depósito reajustable en UF, que funciona distinto. Imagina que Tomás deposita el equivalente a $5.000.000 en un DAP reajustable a 180 días, cuando la UF vale $40.000 (es decir, 125 UF). Su depósito pacta una tasa de interés real de 0,1% mensual sobre el capital en UF. Durante esos seis meses, supongamos que la UF sube a $40.800 por efecto de la inflación. Al vencimiento, sus 125 UF valdrán $5.100.000 solo por el reajuste, y sobre eso se suman los intereses reales pactados. La gracia del reajustable es justamente esa: el capital sigue a la inflación, de modo que el interés que ganas es por sobre la mantención de tu poder de compra, no a costa de él. Por eso conviene en plazos largos o cuando la inflación está alta. Para metas de largo plazo, conviene comparar el depósito con otras alternativas usando una calculadora de interés compuesto y revisar cómo proteger tus ahorros de la inflación.

El ejemplo deja dos lecciones. Primera: a mayor plazo, mayor interés acumulado, siempre que la tasa se mantenga. Segunda, y más importante: la cifra que importa no es cuántos pesos más recibes, sino cuánto creció tu poder de compra una vez descontada la inflación.

Garantía estatal e impuestos

Dos aspectos que pocos revisan, pero que pueden marcar la diferencia, son la garantía estatal y la tributación de los intereses.

La garantía estatal de los depósitos es la red de seguridad que protege tu dinero si la institución llega a quebrar. Según la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), para los depósitos a plazo de personas naturales la garantía cubre el 100% de las obligaciones, con un límite de 200 UF por institución y de 400 UF en el conjunto del sistema financiero, ambos por año calendario. Esto significa que si distribuyes tus ahorros en varios bancos, cada uno queda cubierto hasta ese tope. Las personas jurídicas (empresas) no están cubiertas por esta garantía en sus depósitos a plazo. Por eso, una práctica prudente para montos grandes es diversificar entre instituciones para no exceder los límites garantizados.

Sobre los impuestos, lo primero es entender qué se grava: no el total de los intereses, sino el interés real, es decir, lo que ganaste por sobre el reajuste por inflación (la variación de la UF del período). Si la inflación se “comió” buena parte de tu rentabilidad, la base sobre la que tributas es menor. Además, existe un incentivo al ahorro: el artículo 54 bis de la Ley sobre Impuesto a la Renta permite que los intereses de depósitos a plazo, cuentas de ahorro y otros instrumentos elegibles no se consideren percibidos para el impuesto global complementario mientras mantengas el dinero ahorrado y no lo retires, con un tope de 100 UTA ahorradas al año. En la práctica, esto permite a muchos ahorrantes pequeños y medianos diferir o reducir el impuesto sobre sus intereses. Como las reglas tributarias tienen requisitos específicos, conviene revisar tu caso en el SII o con un contador.

Depósito a plazo vs otras alternativas

Para decidir bien, ayuda ver el depósito a plazo junto a sus alternativas más cercanas. Cada instrumento ocupa un lugar distinto en el equilibrio entre seguridad, rentabilidad y liquidez:

CaracterísticaDepósito a plazoFondo mutuoCuenta de ahorro
RiesgoBajoMedio a altoBajo
RentabilidadFija y conocidaVariable, potencialmente mayorBaja
LiquidezBaja (hasta el vencimiento)Alta (rescate en días)Alta
Monto finalGarantizadoNo garantizadoVariable
Ideal paraPreservar con interés fijoCrecer asumiendo riesgoDisponibilidad inmediata

La lectura es clara: si buscas seguridad y un retorno conocido para un plazo definido, el depósito a plazo es difícil de superar. Si tu objetivo es hacer crecer el patrimonio a largo plazo y toleras que el valor suba y baje, un fondo mutuo u otros instrumentos de inversión pueden rendir más. Y si lo que necesitas es tener el dinero siempre a mano, una cuenta de ahorro o el propio fondo de emergencia cumplen mejor ese rol. No es que uno sea “mejor” que otro: son piezas distintas que conviene combinar según tus metas. Para entender cuándo priorizar cada uno, revisa invertir vs ahorrar.

Errores comunes

  • Mirar solo la tasa nominal: una tasa atractiva puede esconder una rentabilidad real baja o negativa si la inflación es alta. Compara siempre contra la inflación del período.
  • Depositar dinero que vas a necesitar: muchos depósitos no permiten el retiro anticipado. No inmovilices fondos que podrías requerir para una emergencia.
  • Ignorar los impuestos: los intereses reales pueden estar afectos a impuesto. Considéralo al comparar alternativas y revisa si te conviene el beneficio del artículo 54 bis.
  • No comparar entre bancos: las tasas varían bastante de una institución a otra. Cotizar en varios bancos puede mejorar tu rentabilidad sin asumir más riesgo.
  • Superar el tope de la garantía en un solo banco: para montos grandes, concentrar todo en una institución puede dejar parte de tu dinero sobre el límite garantizado. Diversifica.
  • Elegir reajustable para plazos cortos: los depósitos en UF exigen mínimo 90 días y tienen sentido cuando buscas protección frente a la inflación en horizontes largos, no para unos pocos días.

Consejos para aprovecharlo

El depósito a plazo cumple un rol claro dentro de una estrategia financiera: es el lugar para el dinero que quieres mantener seguro y disponible en un horizonte definido, no para hacer crecer agresivamente tu patrimonio. Entender esa función evita frustraciones. Si tu objetivo es rentabilidad alta, este no es el instrumento; si buscas seguridad y previsibilidad, es excelente.

Una buena práctica es la escalera de depósitos: en lugar de poner todo tu dinero en un solo depósito a un plazo largo, lo divides en varios con vencimientos escalonados (por ejemplo, a 30, 90 y 180 días). Así mantienes parte de tu dinero accesible con regularidad y puedes reinvertir aprovechando mejores tasas, sin sacrificar del todo la liquidez. Es una forma simple de equilibrar disponibilidad y rentabilidad, especialmente útil cuando las tasas están cambiando.

Antes de contratar, cotiza en varias instituciones: las diferencias de tasa entre bancos pueden ser relevantes y no cuesta nada comparar. Considera también aprovechar el reajustable cuando la inflación esté alta, para que tu capital no pierda poder de compra, y el depósito en pesos cuando la inflación esté contenida y las tasas nominales sean atractivas. Y siempre, antes de decidir, calcula cuánto recibirás de verdad. Estimar el interés y el monto final con anticipación te permite comparar ofertas con números concretos y decidir con la cabeza fría, no con la tasa que más llama la atención en la publicidad.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un depósito a plazo?

Es un instrumento en el que entregas dinero a un banco por un período acordado a cambio de una tasa de interés fija. Al vencimiento recuperas tu capital más los intereses generados.

¿Es seguro un depósito a plazo?

Es uno de los instrumentos más seguros: la tasa se pacta de antemano y los depósitos de personas naturales cuentan con garantía estatal del 100% hasta 200 UF por institución y 400 UF en el sistema al año. Aun así, su rentabilidad es moderada.

¿Cuál es el plazo mínimo de un depósito a plazo?

Los depósitos en pesos (no reajustables) tienen un plazo mínimo de 7 días. Los reajustables, expresados en UF, requieren un mínimo de 90 días.

¿Puedo retirar el dinero antes del vencimiento?

Depende del producto. Muchos depósitos a plazo fijo no permiten el retiro anticipado o lo penalizan. Por eso conviene depositar solo el dinero que no necesitarás durante el plazo elegido.

¿Los intereses de un depósito pagan impuestos?

Se grava el interés real (lo que excede el reajuste por inflación). Existe el beneficio del artículo 54 bis, que permite no considerar percibidos esos intereses mientras mantengas el ahorro, con un tope de 100 UTA al año. Conviene revisar tu caso en el SII.

¿Conviene un depósito a plazo o un fondo mutuo?

Depende de tu objetivo. El depósito a plazo ofrece seguridad y rentabilidad fija; el fondo mutuo puede rendir más pero con riesgo y sin garantía del monto final. Para seguridad, el depósito; para mayor potencial de retorno, el fondo mutuo.

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Fuentes

Contenido informativo y educativo, no constituye asesoría de inversión. Las tasas, plazos, topes de garantía y reglas tributarias pueden variar; revisa los términos vigentes en la CMF y el SII antes de contratar. Última actualización: junio de 2026.

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